viernes, 17 de enero de 2014

Capítulo 6: Final sin dilema (2º parte)

Maye acababa de llegar a la empresa de cosméticos, reencontrándose con Laura. Las dos chicas no pudieron evitar sorprenderse. Laura al verla entendió que ella era el motivo por el que Andrés terminó su noviazgo. Andrés salió de su oficina.



—Pero claro. Ya sé por qué me terminaste –Le dijo Laura a Andrés- Fue por ella, ¿verdad? ¡Porque la fea regresó y ahora quieres andar detrás de ella! ¡Anda, dímelo Andrés! Me terminaste porque la fea de Maye regresó. ¿No es así? ¡Respóndeme!

Maye estaba desconcertada frente al comportamiento de Laura. Algunos empleados de la empresa miraban curiosos la escena.

— ¡Ya no más Laura! ¡Ya no sigas armando un escándalo y menos aquí! –La regañó Andrés, tomándola del brazo.

— ¡No te atrevas a tocarme! –Gritó Laura soltándose bruscamente- Mejor dime de una vez la verdad. Confiesa que me terminaste por Maye, porque regresó de donde estaba. Y como tú sigues tan enamorado de ella desde la secundaria, no dudaste en seguirle los pasos.

—Lo mejor es que me retire y vuelva más tarde –Dijo Maye.

—No Maye. Tú no tienes por qué irte. La única que debe hacerlo es Laura –Dijo Andrés-. Lo mejor es que te vayas Laura, porque si sigues en el mismo plan de gritar, me veré obligado a llamar a seguridad.

— ¡Imbécil! Pero reitero lo que te dije. ¡Esto no se va a quedar así! –Exclamó Laura- ¡Tanto tú como esa fea me las van a pagar! Si no eres para mí, mucho menos para ella.

Laura les lanzó una mirada fulminante a Maye y Andrés. Luego pasó y empujó a Maye con el hombro.

—Por favor vuelvan todos a sus trabajos. No ha pasado nada –Les dijo Andrés a los empleados.

—Por lo logré entender de lo que dijo Laura, al parecer son novios –Dijo Maye.

—Éramos novios –Le corrigió Andrés-. Precisamente acabo de terminarle por ti Maye. Por Laura jamás sentí nada más que aprecio y esa relación que llevábamos sólo era dañina para los dos, así que decidí ponerle fin a todo para poder estar con quien realmente amo. Contigo…

—Yo también deseo estar contigo Andrés. Eso es lo que más deseo en estos momentos –Confesó Maye sonriendo-. Ya me siento aliviada, porque no hay confusiones ni malentendidos entre nosotros, ni tampoco nada que deba ocultar. ¡Me siento feliz a tu lado!

Andrés emocionado por las palabras de Maye, la estrechó entre sus brazos con ternura. Ella se aferró al cuerpo de él.

—Quiero proponerte algo –Le susurró Andrés-. ¿Te gustaría ser mi novia Maye Swan?

— ¡Con mucho gusto! –Exclamó Maye sonriendo- Eso quiero ser durante mucho tiempo, que nunca se acabe. Te amo Andrés…

De esa manera fueron pasando los meses. El amor entre Maye y Andrés cada vez era más grande, más fuerte. Los padres de Maye aprobaron el novio de su hija, al igual que lo hicieron los padres de Andrés y aunque ellos eran más ocupados, Maye les dejó una buena impresión en el primer momento en que se relacionaron.

Maye no abandonó sus estudios universitarios; por el contrario, los continuó en una universidad de la ciudad. También siguió siendo profesora suplente en el colegio en que estudiaba Max y gracias al apoyo de Maye y de Andrés, el niño cambió de actitud y comenzó a comprometerse con sus estudios y a ser más sociable. Por supuesto, Maye y Valeria no dejaron a un lado su amistad y continuaron siendo las inseparables amigas de siempre.

Tres meses después, se estaba celebrando el cumpleaños número siete de Max. Los padres de Maye y Valeria asistieron a la fiesta. También habían sido invitados otros niños y personas cercanas a la familia de Andrés. Éste último estaba con Maye, abrazándola.



—Me parece muy mal que mis padres no hayan podido asistir al cumpleaños de Max –Le comentó Andrés a Maye-. Mi pobre hermanito debe sentir cierta tristeza por eso y creen que llenándolo de regalos van a hacerle pensar que son padres abnegados.

—Pues aunque tus padres sean distantes con Max, él también debe tener en cuenta que nos tiene a ti y a mí que siempre lo apoyaremos –Dijo Maye, quien por cierto estaba espléndidamente bella.

En ese momento, Maye logró ver que Laura entraba a la fiesta llevando un regalo envuelto y sonriendo con hipocresía.



— ¡Pero que cínica! ¿Qué hace Laura aquí? –Se sorprendió Maye de la indignación.

— ¿Cómo se atrevió a venir después de que Max nos confesó que Laura le pegaba? –Dijo Andrés también muy indignado- Ya mismo le diré que se vaya- No es bienvenida aquí si no es para pedir disculpas por su actitud.

Andrés fue hacia Laura. Maye fue tras él. Laura al verlos, les sonrió:

—Hola. ¿Cómo están? –Los saludó Laura- Vine porque sabía que era el cumpleaños de Max y decidí traerle un obsequio para que sepa que aún le guardo cariño. Extraño tanto al niño…

—Lo mejor es que te vayas aquí. Max no necesita de tus obsequios –Dijo Andrés con severidad- ¿Crees que no sé que lo maltratabas? ¿Cómo puedes atreverte a venir después de eso?

—Por eso mismo vine Andrés, porque estoy arrepentida de mi comportamiento, de mi actitud –Dijo Laura-. Yo sé que no fui una buena persona. Vine para hacer las paces con ustedes, para demostrarles que estos meses que han pasado reflexioné y he cambiado. Denme una oportunidad.

— ¿Estás siendo realmente sincera con nosotros Laura? –Preguntó Maye.

—Por supuesto Maye. De hecho, te pido disculpas por cómo te he tratado –Dijo Laura-. Lo siento, de verdad.

—Está bien Laura, acepto tus disculpas –Dijo Maye-. Para mí una persona que reconoce sus errores es muy valiosa. Muchas gracias por venir, pero tampoco olvides disculparte con Max, con él más que nadie, porque al haberle pegado, cometiste una arbitrariedad.

—Lo sé y créanme que estoy muy arrepentida –Dijo Laura-. ¿Y dónde está Max? Me gustaría pedirle de una vez disculpas y darle el regalo que le traje.

Andrés llamó a Max. El niño vino y al ver a Laura, hizo un mal gesto en el rostro. Laura se inclinó para hacerse a su altura.



—Hola Max –Le saludó Laura-. Sé que no debes mirarme con buenos ojos. Estoy consciente de que no fui buena contigo y lo lamento muchísimo. Te hice pasar malos momentos. Fui mala y lo reconozco. ¿Me perdonarías?

Max se quedó un breve momento pensativo y miró a Andrés y a Maye. Luego volvió a mirar a Laura.

—Sí Laura. Te perdono –Dijo Max.

—Muchas gracias. Me haces muy feliz con eso. Te traje algo especial. Espero que te guste –Dijo Laura que acto seguido le entregó el regalo a Max. Max lo recibió.

—Gracias –Agradeció Max.

Un par de horas más tarde, Laura estaba sola en el baño. Se miraba en el espejo con una mirada de odio. Había fingido que había cambiado, pero en realidad su odio hacia Maye había aumentado más sabiendo que se convirtió en novia de Andrés.



—De mí nadie se burla, nadie me humilla y menos esa fea que logró arrebatarme a Andrés con esa falsa cara bonita que tiene –Se dijo Laura- ¡Se tiene que morir! ¡Que se muera!

Laura sacó de su bolso un frasco pequeño de veneno. Lo miró, mientras reía malévolamente y luego salió del baño. Por otra parte en la fiesta, Maye estaba hablando con sus padres. Valeria estaba presente.



—Hija. ¿Y para cuándo vamos a tener boda? –Preguntó Rihanna emocionada.

— ¡Ay mamá! ¡Todavía es muy pronto para eso! –Exclamó Maye- Aunque siempre y cuando haya amor, nunca es muy pronto ni nunca es muy tarde.

—Maye, tú sabes que siempre podrás contar con nosotros y con nuestro apoyo –Dijo Damián-. Pero no vayas a dejar a un lado tus estudios, tus metas para hacerte cargo de un hogar tan pronto. Hazlo cuando ya estés preparada.

—Claro que sí papá. Eso lo tengo muy en cuenta –Dijo Maye.

—Bueno. No sé ustedes, pero a mí me dio sed –Dijo Valeria-. ¿Quieren que les traiga algo de tomar?

—Yo quiero ponche –Respondió Damián.

—Yo también. Me encanta, hace rato no tomo –Dijo Rihanna- Gracias Valeria.

—De nada señor y señora Swan. ¿Y tú no quieres nada de tomar Maye? –Preguntó Valeria.

—Sí Vale, gracias. Un refresco helado estaría bien. Hace calor –Dijo Maye.

Valeria fue hasta la mesa donde estaban servidas las bebidas. Sirvió ponche en dos vasos para Rihanna y Damián, y luego sirvió una gaseosa con sabor a uva en otro vaso para Maye. En ese momento se le acercó Laura.



—Hola Valeria. ¿A dónde vas con tantas bebidas? –Le preguntó Laura.

—Se las iré a llevar a Maye y sus padres –Respondió Valeria.

— ¿Ah sí? –Preguntó Laura un poco pensativa- ¿Por qué no me dejas y te ayudo? No puedes llevar tres bebidas tú sola.

—No te preocupes Laura, puedo poner los vasos en una bandeja –Dijo Valeria.

— ¡Se me olvidaba! Andrés te está buscando –Mintió Laura-. Me dijo que quiere darle una sorpresa a Maye y necesita de tu ayuda. Por la manera en que lo dijo, parece que te necesita con prisa. Está en la cocina.

— ¿En serio? –Se extrañó Valeria- Me pregunto qué clase de sorpresa será… Bueno, en ese caso, ya vengo. Cuida que nadie vaya a tomar las bebidas que serví.

—Por supuesto Valeria. Estaré pendiente –Dijo Laura sonriendo hipócrita.

Valeria fue hasta la cocina, convencida de que Andrés la estaba buscando, pero en realidad era una mentira que había inventado Laura. Ésta última, disimuladamente, sin que nadie la viera, sacó el veneno de su bolso. Lo destapó rápidamente y lo vertió en una de las bebidas.

—Ya me encargaré de que la fea de Maye se tome la bebida donde vertí el veneno –Se dijo Laura mientras seguía echándolo.

A lo lejos, Valeria venía y logró ver lo que estaba haciendo Laura. Se quedó observándola. Laura tomó la bebida envenenada y se fue con ella para llevársela a Maye.

— ¿Qué irá a hacer Laura? ¿Qué sería lo que le estaba echando a una de las bebidas? –Se preguntó Valeria intrigada.

Valeria decidió seguir a Laura y se asustó en gran manera al ver que ella le entregaba el vaso con el líquido envenenado a Maye.

—Valeria me pidió que te trajera esto Maye –Le dijo Laura a Maye entregándole el vaso. Maye lo recibió algo extrañada.

—Gracias Laura, pero esto es ponche. Yo le pedí a Valeria un refresco de uva –Dijo Maye.

— ¿Y por qué no te lo tomas de todos modos? –Preguntó Laura- Está sabroso, muy refrescante. Vamos, tómate el ponche.

—Está bien, sólo porque no quiero hacerte perder la venida hasta aquí por traérmelo –Dijo Maye sonriéndole.

Maye se bebió el ponche, al tiempo que Laura sonreía con una enorme satisfacción. Valeria llegó muy asustada, pero ya era tarde.

— ¡Maye no! ¿Por qué te tomaste eso? –Le preguntó Valeria muy alterada- ¿Por qué? ¡No debiste! ¡Escúpelo!

— ¿Qué te pasa Valeria? ¡Cálmate! –Dijo Maye- ¿Qué tiene de malo el ponche?

— ¡Laura le echó algo! –Respondió Valeria- Yo vi cuando se quedó sola con las bebidas que serví. Le echó algo a ese ponche.

—Estás alucinando Valeria. No le he echando nada a la bebida –Mintió Laura-. Estás viendo demasiadas películas y ves cosas donde no las hay.

— ¡No trates de tomarme por tonta Laura! –Dijo Valeria- Yo vi cuando sacaste un frasquito de tu bolso y lo echaste todo en esa bebida de la que Maye acaba de tomar. ¿Qué es eso? ¿Veneno? ¡Responde!

De repente, Maye soltó el vaso muy consternada, dejando regar todo el líquido que contenía sobre el piso.

— ¿Estás bien Maye? ¿Qué sientes? ¿Te pasa algo? –Le preguntaba Valeria muy angustiaba, pero Maye empezaba a sentirse mal del estómago.

— ¡Siento un dolor horrible en el estómago Valeria! ¡Aaaaaaaaaaaah! –Gritó Maye adolorida, llevándose las manos al estómago.

— ¡Ay Dios mío! ¡Ayúdenme, por favor! ¡Ayúdenme! ¡Hay que llevar a Maye a un hospital! –Gritó Valeria a viva voz.

Rihanna y Damián se acercaron preocupados por la cara adolorida que tenía su hija. Algunos invitados a la fiesta se acercaron también. Andrés vino pasando entre la gente mucho más preocupado y al ver a Maye tan débil, la cargó en sus brazos y la sacó de la fiesta. Max le preguntó a Valeria:



— ¿Qué le pasó a Maye, Valeria?

—No sé Max, pero creo que es algo grave –Respondió Valeria muy preocupada.

Valeria logró ver como Laura intentaba escapar, escabulléndose entre las personas. Sin dudarlo, Valeria corrió inmediatamente a detenerla.

— ¿A dónde piensas ir? –Preguntó Valeria tomando bruscamente a Laura del brazo- Si le pasa algo a Maye, la única culpable vas a ser tú. Yo soy testigo de que le echaste algo a la bebida que ella tomó.

— ¡Suéltame ahora mismo! –Le gritó Laura.

Laura al verse descubierta por Valeria, se soltó y la empujó a una mesa. Valeria cayó sobre la mesa, por lo que Laura aprovechó para salir corriendo de la fiesta.

— ¡Detengan a Laura! ¡Ella es la culpable de lo que pasó a Maye! ¡Que no se escape! –Gritó Valeria.

Damián al oírla, salió corriendo tras Laura. Ella de la prisa por escapar, se le rompió el tacón y cayó al piso, por lo que Damián logró alcanzarla.

— ¡Tú no te vas a ningún lugar hasta que no respondas por lo que le pasa a mi hija! –Le dijo Damián tomándola del brazo.

Laura se vio acorralada y miró asustada a Damián.

Días después, Maye estaba en una habitación de hospital junto a Andrés, que la tomaba de la mano.



—Hoy te darán de alta, así que ya no tenemos nada de qué preocuparnos –Dijo Andrés-. Nos diste a todos un gran susto mi amor.

—Créeme que yo también me asusté. El dolor era insoportable –Dijo Maye-. No puedo creer que Laura intentara envenenarme.

—Pero ya está en la cárcel pagando el delito que cometió al intentar asesinarte –Dijo Andrés-. Fue un milagro que te salvaras, porque el veneno que ingeriste era muy potente y efectivo, pero como sólo tomaste un sorbo y gracias al lavado que te hicieron, es que te has recuperado tan bien.

—Gracias a Dios –Dijo Maye-. Ya quiero salir de aquí, para volver a mi vida normal, contigo, con mis padres, con Valeria, con Max, con los niños de mi clase y a la universidad.

Andrés se acercó a Maye y la besó. Ella le correspondió.

—Te amo muchísimo. Ya quiero poder vivir contigo, en una felicidad plena que no se vea empañada por nada –Le susurró Andrés.

—Ya podrá llegar ese momento mi amor –Dijo Maye-. Eso mismo deseo yo.

Los dos se unieron en un confortante y tierno abrazo.

Ya ha pasado el tiempo. Laura fue condenada a cinco años de prisión por intento de homicidio, soportando las burlas y abusos de sus otras compañeras. Por otra parte, Maye y Andrés sellaron su amor casándose, recibiendo la bendición de Rihanna y Damián. Ella continuó con sus estudios universitarios y logró graduarse de pediatra, convirtiéndose así en la doctora de los niños.

Fue después de eso que Maye y Andrés se fueron a vivir a la ciudad de Río de Janeiro en Brasil, ya que allí, Andrés fundó una sucursal de la empresa de cosméticos. Se fueron con Max quien vivió feliz con ellos. Valeria no dejó de ser amiga de Maye, y se contactaba con ella seguido a través de chat, al igual que lo hacían Rihanna y Damián.

Y toda aquella aventura en la que Maye se metió una vez, siendo una adolescente enamorada haciéndose pasar por Mía, que le trajo tantos malentendidos e infelicidades, terminó en una gran felicidad al lado del hombre que amaba. Ella no dejó de ser la bella Mía físicamente, pero tampoco dejó la belleza interior de Maye.

…FIN…

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