miércoles, 15 de enero de 2014

Capítulo 6: Final sin dilema (1º parte)

Maye decidió seguir a Max luego de terminar las clases, para poder hablar de una vez con algún familiar respecto a la situación del niño. Andrés esperaba a Max en el auto a las afueras de la institución. Max subió al vehículo y justo cuando Andrés iba a irse, escuchó el grito de alguien que lo detuvo:



— ¡Espere un momento señor! ¡Tengo que hablar con usted! –Le gritó Maye sin saber que era Andrés.

Andrés volteó a ver y se encontró con Maye dejándolo perplejo. Ella al reconocerlo, no pudo evitar sorprenderse bastante. Sus miradas se conectaron enseguida.

—Ella es mi nueva profesora Andrés –Le dijo Max a su hermano mayor.

Maye no podía articular ni una sola palabra por aquel inesperado reencuentro.

— ¿Eres tú? ¿Realmente eres tú Maye? –Le preguntó Andrés exaltado.

Y sin otra salida, a Maye sólo se le ocurrió retirarse de allí a todo prisa para escapar de Andrés.

—Espérame aquí Max. No te muevas. Ya vuelvo –Dijo Andrés, que inmediatamente salió del auto corriendo tras Maye.

La joven se metió a la institución. Estaba consternada por completo. Paró de caminar, se recostó sobre una pared y se llevó las manos a la boca. Andrés al verla de lejos, la llamó:

— ¡Maye! ¡Maye! ¡Espera! ¡Déjame hablar contigo! –Le gritó Andrés.

Pero Maye hizo caso omiso a los llamados de Andrés y aceleró el paso, mientras buscaba algún lugar donde esconderse. Lo único que vio fue la sala de profesores que estaba desocupada. La joven se encerró allí. Andrés por supuesto, la siguió y tocó la puerta insistentemente.

— ¡Maye! ¡Ábreme, por favor! –Exclamó Andrés- Te lo pido. Hablemos. Yo sé que eres tú…

— ¿Qué hago Dios mío? –Preguntó Maye bastante nerviosa- Es Andrés… Definitivamente es él. ¿Cómo es posible que la casualidad me juegue esta mala pasada?

— ¿No piensas abrirme? –Preguntó Andrés desde afuera- Ya pasó mucho tiempo, pero yo aún te sigo recordando. Recuerdo todo lo que pasó entre nosotros. No he tenido vida por ti… ¡Porque te amo! ¡Te amo Maye!

— ¡Usted debe estar confundiéndome con otra persona! –Le gritó Maye- Por eso le advierto que si no se va, llamaré a seguridad para que lo saquen a la fuerza de la institución.

—No pienso irme de aquí hasta verte. Yo sé que no me confundo, porque tú misma actitud por esconderte de mí te delata –Dijo Andrés.

—Váyase por favor. Le advierto de nuevo que llamaré a seguridad sino lo hace –Dijo Maye.

Andrés al ver que Maye estaba recia a no abrirle, suspiró resignado y se retiró de allí en silencio. Maye no pudo evitar quedarse consternada frente a eso y se dejó caer de rodillas sobre el piso.

Al anochecer, la muchacha estaba en una cafetería con Valeria contándole aquel reencuentro inesperado que había tenido con Andrés.



— ¡No puedo creerlo! –Exclamó Valeria- Así que Andrés resultó ser el hermano de ese niño que te preocupó. ¡Qué casualidad!

—Yo todavía no me recupero de la sorpresa, de la consternación por volverlo a ver –Dijo Maye-. Tú no sabes lo que sentí Vale. Cuando Max salió del salón, quise seguirlo hasta la salida del colegio para encarar a su hermano y hablarle de la situación del niño, cuando me llevo la sorpresa de que resulta ser Andrés.

— ¿Y tú que hiciste? ¿Hablaron? ¿Cómo reaccionó él? –Preguntó Valeria muy intrigada.

—Yo no pude hacer otra cosa que salir corriendo –Respondió Maye-. Me sentí tan confundida, tan sofocada que no se me ocurrió otra cosa. Lo peor fue que Andrés salió detrás de mí. Quería que habláramos.

— ¿Y hablaron? –Preguntó Valeria.

—No, no pudimos porque yo me encerré en la sala de profesores –Dijo Maye-. Él siguió insistiendo en que habláramos, pero yo no le quería abrir y antes lo amenacé con llamar a seguridad si no se iba. Con esto ya no sé qué hacer Valeria. Me gustaría escapar, pero no puedo.

—Te entiendo. En ese caso, tienes dos opciones –Dijo Valeria-. Una de ellas es que renuncies a tu trabajo temporal en esa institución para no volverte a encontrar con Andrés y la otra es que continúes allí, pero tomando valentía para encararlo.

— ¿Tú qué me recomendarías que hiciera? –Preguntó Maye.

—Yo no te puedo decir qué hacer Maye –Dijo Valeria-. Eso está bajo tu criterio. Todo depende de lo que tú sientas. Me dijiste ayer que aún quieres a Andrés y si él insistió en hablar contigo, lo más seguro es que él también te quiere.

—Creo que lo mejor es que hablemos para aclarar las cosas –Dijo Maye-. La verdad es que ya no quiero escapar, porque entre más lo haga, más me perseguirá el pasado y será más difícil ignorarlo. Además, debo hacerlo también por Max. El niño necesita de mi ayuda.

En la lujosa casa Acevedo, Max estaba en su cuarto jugando con un carro de juguete. Andrés tocó y luego se asomó desde la puerta.



—Max… ¿Puedo pasar? –Le preguntó Andrés.
Max le asentó con la cabeza. Andrés pasó y se sentó a su lado.

—Dime una cosa Max. Aquella muchacha que me llamó cuando estábamos en el colegio, ¿es tu nueva profesora? ¿La profesora bonita de la que tanto me hablabas? –Inquirió Andrés.

—Sí, ella es. Se llama Magerli Swan –Respondió Max-. Pero le gusta que le llamen Maye. ¿Verdad que es muy bonita?

—Sí, lo es. Es guapísima –Dijo Andrés sonriendo-. ¿Y cuándo empezó a dar clases en ese instituto?

—Ayer. Es muy buena profesora y trata a todos los niños con mucho cariño –Dijo Max-. ¿Por qué me preguntas tanto sobre ella?

—Por confirmar si es la misma persona que conocí tiempo atrás –Dijo Andrés-. Y efectivamente es la misma ahora que me dijiste su nombre.

— ¿Ya conocías a la profesora Maye? –Preguntó Max sorprendido.

—Así es. Estudiamos juntos. Fuimos muy buenos amigos, pero nos alejamos –Respondió Andrés-. Y no volví a saber nada de ellas hasta este día.

— ¿Fueron novios? –Preguntó Max sonriendo pícaramente.

—Jajajajaja. Casi lo fuimos, pero no llegamos hasta ahí –Dijo Andrés entre risas-. Pero si quieres que te diga, aún me gustaría que fuera mi novia.

— ¿Y Laura? ¡Ella es una bruja! –Exclamó Max- Es mala y gritona. No me cae bien. No te vayas a casar con ella Andrés. Mil veces preferiría que te casaras con la profesora Maye.

Andrés sólo le sonrió a su hermanito. Al día siguiente, en el Instituto, Maye estaba en la sala de profesores con otros colegas. Ya estaban a punto de comenzar las clases. De repente, entró la directora. Saludó a todos los profesores, los cuáles le correspondieron el gesto.



—Señorita Swan, vengo a anunciarle algo importante –Le dijo la directora.

—Dígame señora directora. ¿De qué se trata? –Preguntó Maye.

—He convocado a una reunión de padres de familia con los niños del grado primero –Respondió la directora-. Lo hice con el motivo de que la conozcan a usted como la nueva profesora. Puede aprovechar para platicarles a los padres sus métodos de enseñanza.

—Entiendo. ¿Y a qué horas va a ser la reunión? –Preguntó Maye.

—Justo cuando se toque el timbre de entrada. Va a ser en el salón de clases –Dijo la directora-. Me acordaba que también puede aprovechar para hablar con algún acudiente del niño Max Acevedo, si es que vienen.

La directora se retiró de la sala de profesores. Maye pensaba si en aquella reunión estaría presente Andrés y no podía evitar sentir emoción por verlo, por escuchar su voz de nuevo luego de tanto tiempo. Cuando se tocó el timbre de entrada, los padres de los alumnos del grado primero entraron al salón de clases. Los niños también estaban presentes. Maye entró y saludó sonrientes a todos:

—Buenos días señores. Qué bueno que la mayoría de todos ustedes pudieron acudir a la reunión. Como ya muchos sabrán por sus hijos, mi nombre es Magerli Swan. Soy la nueva profesora…

Y mientras Maye se presentaba con los padres, logró ver a Andrés. Ella se estremeció, pero procuró fingirlo y seguir hablando. Varios minutos después, se tocó el timbre de recreo. La reunión terminó y algunos padres de familia que tenían dudas, se acercaban a Maye. Ella les aclaraba todas sus cuestiones y se iban yendo. El último en salir fue Andrés junto a Max. Los dos se acercaron a ella. Maye no sabía qué decir al tener al frente a Andrés.



—Max, sal un momento mientras me quedo platicando con tu profesora –Le dijo Andrés a Max.

Max obedeció y salió del salón de clases. Una vez solos, el silencio se apoderó de la escena. Maye no se sentía capaz de sostenerle la mirada a Andrés. Él por su parte sí la miraba fijamente y fue el primero en hablar.

—Hace mucho tiempo no nos veíamos –Dijo Andrés-. Exactamente hace un año y medio. Y no has cambiado nada, como tampoco ha cambiado lo que siento por ti.

—Andrés, yo… Lamento todo lo que sucedió entre nosotros –Dijo Maye-. Lamento haberme escapado de ti ayer. Perdóname por haberte engañado hace tiempo. Sé que por más enamorada que hubiera estado de ti, no tiene justificación la manera en como te engañé. Perdóname…

— ¿Perdonarte? –Se sorprendió Andrés- Lo siento, pero no puedo hacerlo, porque simplemente no hay nada que perdonar Maye. Quién debe pedirte perdón soy yo por como te traté el último día en que hablamos. Me arrepiento de las palabras tan duras que te dije. Me dejé cegar por el dolor… Por el orgullo. Perdóname tú a mí por favor.

—Está bien. Lo mejor es que dejemos este bochornoso asunto en el pasado –Dijo Maye sonriéndole-. Todo este tiempo, aunque traté de llevar una vida normal, no podía evitar recordarte y sentir esa agobia incrustada en el pecho. ¿Y sabes? Justo ahora está desapareciendo.

—Créeme que me pasa lo mismo, pero aún me falta aclarar algo más –Dijo Andrés-. ¿Tú todavía me amas Maye? ¿Me amas tanto como para hacerte pasar de nuevo por otra persona? Por favor sé sincera conmigo. Te lo suplico.

—Sí Andrés… Te sigo amando con toda mi alma –Respondió Maye al tiempo que sus ojos se nublaban de lágrimas- Te amo y no puedo controlarlo al sólo acordarme de ti, de tu forma de ser, de tu voz, de tu rostro. Entonces me invaden los deseos de quedarme a tu lado y no apartarme.

Andrés al escuchar las palabras de Maye, sonrió emocionado. Se acercó a ella y limpió sus ojos con delicadeza.

—Yo también te amo Maye –Le susurró Andrés-. Te quiero. Quiero estar a tu lado y ahora que estamos tan cerca, no quiero volver a perderte nunca más.

Andrés besó a Maye y ella sin dudar, le correspondió. Los dos se fundieron en un apasionado, mágico y romántico beso. Se arrinconaron contra el tablero y continuaron besándose. Andrés la tomó la cintura y Maye rodeó el cuello de él con sus delicados brazos. Ninguno quería apartarse del otro, no querían que el momento se detuviera. Sólo eran ellos dos. Ese duradero beso compensaba todo el tiempo que ambos estuvieron separados. Parecía que jamás hubieran estado lejos.

Max miraba feliz la escena desde la entrada del salón. De repente, los otros niños se acercaron y al ver lo mismo, comenzaron a aplaudir felices por la pareja. Maye y Andrés dejaron de besarse y rieron entre sí avergonzados por el acto que presenciaron los niños.

Esa misma tarde, Andrés fue a su trabajo en la empresa de la que era director ejecutivo. Llegó con Max. Laura esperaba afuera de la oficina impaciente y al ver a Andrés, le reclamó por su ausencia:



— ¡Por fin te dignas a llegar! –Exclamó Laura- ¿Dónde estabas Andrés? Llevo esperándote más de una hora aquí soportando el calor tan horrible que hace.

—Mereces eso y mucho más –Le dijo Max sacándole la lengua. Laura sonrió hipócrita frente al gesto del niño, pero por dentro, aguantaba sus ganas de golpearlo.

—Discúlpame Laura, pero tenía que asistir a una reunión del colegio de Max –Respondió Andrés-. Qué bueno que estás aquí, porque tenemos que hablar seriamente.

— ¿Así? ¿Sobre qué? –Preguntó Laura extrañada.

—Sobre nuestra relación, pero preferiría que lo habláramos en mi oficina –Dijo Andrés-. Max, tú espérame aquí afuera. Mientras tanto puedes ir haciendo tu tarea. Ya Maye me comentó que nunca cumples con tus actividades, así que de ahora en adelante eso va a cambiar. ¿Entendido?

—Sí Andrés. Ya me pongo a hacer mi tarea –Dijo Max.

Andrés y Laura pasaron a la oficina. Laura estaba muy intrigada por lo que Andrés iba a hablarle, además también estaba extrañada, ya que le había parecido escuchar el nombre de Maye en boca de Andrés. Una vez pasaron a la oficina, tomaron asiento.

—Y bien mi amor. ¿Qué es eso qué necesitas hablar conmigo? –Preguntó Laura cruzando las piernas.

—Laura, seré breve, pero conciso –Dijo Andrés-. Creo que tienes razón y esta relación que llevamos parece cualquier cosa, menos una de novios. Por eso he tomado la decisión de que… terminemos, de que demos a fin a esta farsa que nos está afectando.

Laura se quedó fría ante las palabras de Andrés. En otra parte, Maye estaba en su casa con Valeria charlando animadamente en la sala. Maye le había acabado de contra a su amiga el reencuentro con Andrés.



— ¡No puedo creerte Maye! ¡Simplemente no puedo! –Exclamó Valeria emocionada- ¿En serio se besaron? ¿Van a ser novios oficiales?

—Sí Vale, así como te acabo de contar. En serio nos besamos como si el tiempo jamás hubiera pasado –Dijo Maye-. Sentí algo tan bonito dentro de mí, como si se hubiera detenido el tiempo. Y sobre lo de novios oficiales, aún no lo sé a ciencia cierta.

— ¿Y tú qué crees? –Le preguntó Valeria.

— ¡Te digo que no sé! –Exclamó Maye- Pero sería lo más normal, ¿no? Lo que me haría más feliz de lo que ya soy. Ser su novia, casarnos, vivir juntos, despertarme cada día y que su rostro sea lo primero que vea.

En ese momento, Rihanna vino a traerles un postre con un poco de café.



— ¿De qué tanto hablan tan emocionadas chicas? –Preguntó intrigada Rihanna.

—De cosas de chicas señora Rihanna –Respondió Valeria.

— ¡No puedo creerlo! ¿Tendrán secretos conmigo? –Se sorprendió Rihanna.

—No lo tomes así mamá –Dijo Maye-. Ya te contaré a su debido tiempo, así como también le contaré a papá.

—Mmm, eso me huele a que nos vas a presentar a un novio –Supuso Rihanna- ¿Es eso Maye? ¿Estás enamorada de algún hombre?

Maye miró a Valeria. Ésta última le hizo un gesto para que finalmente le contara a Rihanna. Maye accedió y le respondió a su madre.

—Así es mamita. Estoy enamorada de un hombre maravilloso –Respondió Maye.

— ¡No puede ser! ¡Se enamoró de mi niña! –Exclamó Rihanna con cierto tono de emoción.

Inmediatamente Rihanna se sentó al lado de su hija y la abrazó contenta por eso.

—Tienes que presentárnoslo en cuanto antes a tu padre y a mí –Dijo Rihanna-. Pero cuéntame todo. ¿Cómo lo conociste? ¿Fue hace tiempo o hace poco? ¿Y dónde vive? Y sobretodo… ¿Cómo se llama?

—Mamá, son muchas preguntas. Déjame al menos responder una por una –Dijo Maye entre risas-. Se llama Andrés…

Maye comenzó a hablarle de Andrés a su madre. Valeria en el fondo se tomaba el café en silencio, pero sonriendo.

En la oficina de Andrés, Laura seguía fría e impactada por las inesperadas palabras de Andrés.



— ¿Qué estás diciendo mi amor? ¿Es acaso una broma de mal gusto? –Preguntó Laura consternada.

—No Laura. Es en serio, no es ninguna broma –Respondió Andrés-. Tú misma has dicho muchas veces lo destructiva que esta relación resulta para los dos. Siempre has tenido razón, pero yo no lo aceptaba.

— ¡Pero no entiendo! –Gritó Laura- ¿Cómo es eso de que quieres romper conmigo? ¿Por qué? ¿Qué te hizo cambiar de opinión así?

—Ya te lo he dicho Laura. Esto nunca ha funcionando ni funcionará –Dijo Andrés-. Esta relación se ha vuelto monótona, aburrida, sin sentido porque yo no siento más que aprecio por ti. No podemos seguir así. Entiéndelo.

— ¡Yo no entiendo absolutamente nada! –Exclamó Laura furiosa al tiempo que se levantaba de la silla. Andrés también se levantó para intentar calmarla.

—Por favor cálmate Laura. Piensa las cosas y verás que tengo razón –Dijo Andrés.

— ¡No me calmo ni pienso nada! –Dijo Laura histérica- ¿Qué crees que soy yo Andrés? ¿Un juego con el que puedes pasar el rato? ¿¡Qué crees que soy!? ¿Cómo te atreves a humillarme de esta manera? ¡Eres un desgraciado!

—Laura, por favor –Dijo Andrés, pero Laura le interrumpía con sus gritos histéricos.

— ¡Cállate! ¡No merezco lo que me estás haciendo! –Dijo Laura llorando- Yo a ti te amo. Fue por eso que todo este tiempo soporté que me humillaras con tus desplantes y falta de amor. Era por eso que siempre te lo reprochaba para que te dieras cuenta del daño que me hacías.

—Por eso mismo es que quiero acabar de una vez con esto, para no seguirte haciendo daño como dices –Dijo Andrés-. Sé que me he portado mal contigo. Lo reconozco. Por eso acepta mi decisión de terminar este absurdo noviazgo.

— ¡Eres un patán! ¡Un maldito desgraciado! –Le gritaba Laura, arrojando todos los objetos del escritorio al piso- ¡Esto no se va a quedar así Andrés! ¡Me voy a vengar de esta humillación estúpido imbécil!

Laura salió furiosa de la oficina de Andrés. Él se quedó frustrado por eso. Laura iba a abordar el ascensor cuando de repente vio a Maye salir de él. Las dos chicas se vieron fijamente. Laura estaba sumamente sorprendida de volver a Maye.



— ¡Tú! –Exclamó Laura- ¿Qué haces aquí?

—Hola Laura –Le saludó Maye indiferente-. Cuánto tiempo sin volver a vernos. ¿Cómo estás?

En ese momento, Andrés salió de la oficina y vio a Maye. Laura volteó a ver a Andrés y entendió todo:

—Pero claro. Ya sé por qué me terminaste –Le dijo Laura Andrés- Fue por ella, ¿verdad? ¡Porque la fea regresó y ahora quieres andar detrás de ella! ¡Anda, dímelo Andrés! Me terminaste porque le fea de Maye regresó. ¿No es así? ¡Respóndeme!

Maye estaba desconcertada frente al comportamiento de Laura. Algunos empleados de la empresa miraban curiosos la escena.

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